La reflexión del día

Audio de la reflexión de hoy

El evangelio que hoy vamos a reflexionar esta tomado de San Lucas, capítulo 2:

«Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.»

Lc. 2, 1-5

El evangelio comienza citando un hecho histórico en la cual el Emperador Romano había citado un censo de población. Este evento no un hecho irrelevante ante los ojos judíos, pues al ser una provincia romana debían censarse en su lugar de nacimiento.

José que en un ciudadano judío va a empadronarse en Belén. Le acompaña su esposa. Quizás a los ojos meramente humanos uno podría pensar, qué necesidad tiene él de ir, puesto que su esposa estaba a punto de dar a luz.

Era un viaje largo, unos 150 km, a esto se suma que en tiempos de Jesús los caminos no estaban como quizás los podemos encontrar hoy. No era un camino fácil, pues había ladrones y saqueadores, los mismos caminos no era difíciles, pues al ser montañosos ya eran difíciles para una persona normal, imagínense para una embrazada y un hombre solo. No sabemos nada de medio de transporte, pero quizás iban a pie o María en un burrito.

Pongámonos en el lugar de José. Quizás para nosotros no tiene mucho sentido, pero para un hombre de fe como lo era él, comprendió que todo se estaba moviendo para que la profecía de Miqueas se cumpliera

“Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial”

Miqueas. 5,1

Así lo que humanamente parecía algo sin sentido, para José, estaba viviendo la realización de la profecía más deseada de su pueblo, se convirtió un designio de divino.

Así actúa la mano providente de Dios. Algunas veces podría llegar la tentación de pensar, ¿por qué Dios hacía las cosas más difíciles y «aparentemente» deja que la familia de Nazaret lleve toda la carga?, pero desde el punto de vista de la fe, Dios Padre siempre estuvo allí.

Su providencia fue quién dispuso que fuera José quien llevara la responsabilidad legal su propio Hijo, fue Dios Padre quien mueve el ritmo de la historia humana, respetando nuestra libertad, para que cada evento concuerde con su designio salvifico.

Ya con el mero hecho de elegir y dejar todo a San José a cargo es algo sorprendente, porque como dice el papa Francisco

Leyendo los “Evangelios de la infancia”, nos preguntamos por qué Dios no intervino directa y claramente. Pero Dios actúa a través de eventos y personas. José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre.

Carta Apostólica PATRIS CORDE del papa Francisco

Es lo que el papa llama «Valentía creativa». Y a esto estamos llamados cada uno de nosotros. A confiar Dios a pesar de que veamos que los eventos externos intervengan en nuestra propia vida. A ser valiente y a ser creativos en la fe.

No olvidemos que Dios actúa, aunque no comprendamos el porqué, en los eventos más significativos de nuestra historia. Un ejemplo podría ser la pandemia que hemos vivido este año.

Nos ha obligado a estar más en casa y vivir estas fiestas de navidad en familia. De algo malo, como puede ser la pandemia, Dios ha sacado un buen propósito que es la convivencia de una navidad en familia y sin tanto consumo.

Propósito: recordar que eventos aparentemente negativos, han influido en mí para llevarme a cambiar en mi vida.