Testimonios

De ordinario a extraordinario

Testimonio vocacional de Henry Alfaro

A veces en nuestra vida nos pasan cosas que no nos explicamos, momentos de adrenalina y otros más aburridos. Pero para poder vivir con todo esto basta superar bien los retos que se nos presentan día con día, y es exactamente por eso que mi historia da inicio.

Siempre fui un estudiante promedio, aplicado, con una particular habilidad para que el estudio no fuera un problema y así tener tiempo para hacer lo que a mí me gustaba, ir a la iglesia, practicar taekwondo, platicar con mi novia y ver caricaturas.

En mi último año de bachillerato un amigo me propuso acompañarlo a una especie de charla vocacional, no con muchas ganas acepté y le acompañé. Pero sorpresa la que me llevo cuando me doy cuenta que lo que para muchos hubiera sido una reunión aburrida para mí fue un momento extraordinario que marcaría mi vida para siempre.

Mi amigo deja de ir pues no era lo que él pensaba, pero yo con los ánimos arriba decido seguir asistiendo hasta el final de ese año, y así completé lo que después supe era mi proceso vocacional. No fue fácil y me encontré muchos obstáculos en el camino, pero para ser sincero no me desanimaron; mis papas por un lado en desacuerdo con mi decisión, pue no es fácil concebir que un niño de 16 años quiera dejar su casa para decidir convertirse en sacerdote; en el seminario me dijeron que tenía que dejar a mi novia, y luego me mortificaba el hecho de pensar que tenía que renunciar a muchas cosas, entre ellas, estar con mis amigos, ver caricaturas y no poder salir cuando quisiera.

Eran momentos decisivos y un día en la capilla de adoración de mi parroquia, frente al Santísimo Sacramento recuerdo que me resonaron las siguientes palabras: “si lo vas a hacer, pues hazlo bien, y tendrás que estar dispuesto a todo lo que venga”. Pues fue en aquel momento donde renuncie a la vida que llevaba, triste por un lado pero feliz por haber decidido seguir a Jesús.

El 29 de enero de 2012 a los 17 años entré al seminario propedéutico, en 2013 estudié el primer año de filosofía y el 13 de agosto de ese mismo año fui enviado a Roma y es donde me encuentro en la actualidad, he terminado mis estudios filosóficos y ahora estoy haciendo mis estudios de teología. Han pasado 5 años desde que dije si al Señor, y gracias a su infinita misericordia aun siento los mismos ánimos y las mismas fuerzas de aquel día que empezó mi camino.

Los años pasan y cada día la meta se ve más cerca, el tiempo de formación se agota y aun me falta mucho por aprender, por eso te pido a ti que lees esto que reces por mí, para que pueda seguir diciendo que si al señor y entregándome cada día mas, y así algún día pueda inmerecidamente revestirme de otro Cristo y hacer presente a nuestro Señor en la Eucaristía.

Vengo de una familia católica donde aprendí desde mi niñez a alimentarme con la palabra de Dios. Fue Jesús el que me dio a lo largo de mi vida la fuerza, la protección y la alegría de su Espíritu para que a su lado me preparara para ser suyo. Como religioso Legionario de Cristo, me encuentro muy contento con muchas ganas de seguir adelante confiando en Dios. Tengo una gran ilusión de convertirme, por gracia de Dios en discípulo y apóstol servidor.

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